Internacional

¿Qué pasa tras la muerte de un Papa? Así será el proceso hasta la elección del sucesor de Francisco

Tras el fallecimiento del papa Francisco, ocurrido este lunes 21 de abril a las 7:35 horas en la Casa Santa Marta, se ha activado el protocolo de la Sede Vacante, el conjunto de normas que rige desde la muerte de un Pontífice hasta la elección de su sucesor. Este proceso, profundamente simbólico y revestido de tradición, contempla una serie de pasos organizados por el Vaticano para garantizar la continuidad del liderazgo de la Iglesia Católica.

Primeras horas: activación del protocolo
Apenas confirmada la muerte del Papa, el camarlengo de la Iglesia, el cardenal Kevin Farrell, asumió sus funciones. Su primera tarea es verificar oficialmente el fallecimiento y proceder a cerrar con un sello de plomo el apartamento papal, aunque en el caso de Francisco, quien vivía en la Casa Santa Marta, este gesto es más simbólico.

Posteriormente, el camarlengo informa al Colegio Cardenalicio y a los distintos organismos vaticanos, al tiempo que se comunica públicamente la noticia a la comunidad católica mundial. Inmediatamente después se organiza el funeral papal y se inicia un período de luto que se extiende por nueve días.

El funeral del Papa
Durante estos días, el cuerpo del Papa será velado en la Basílica de San Pedro, donde los fieles podrán rendir homenaje. El funeral, presidido por el decano del Colegio Cardenalicio, se celebra generalmente el noveno día, y el Papa es enterrado en las Grutas Vaticanas bajo la basílica. En el caso de Francisco, podría optarse por una fórmula más sobria, de acuerdo con su estilo pastoral.

Llamado al cónclave
Una vez sepultado el Pontífice, se convoca el cónclave, donde los cardenales electores —aquellos menores de 80 años— se encierran en la Capilla Sixtina bajo estricto secreto. El objetivo es claro: elegir al próximo Papa mediante votaciones que requieren una mayoría de dos tercios. Actualmente, son 120 los cardenales con derecho a voto.

Elección del nuevo Papa
Las votaciones comienzan generalmente al segundo o tercer día de iniciado el cónclave. Cada jornada contempla hasta cuatro votaciones (dos por la mañana y dos por la tarde). El humo que sale por la chimenea de la Capilla Sixtina comunica al mundo si se ha alcanzado una decisión: negro si no hay acuerdo, blanco cuando se ha elegido un nuevo Papa.

Una vez elegido, el cardenal decano pregunta al elegido si acepta el cargo. Si responde afirmativamente, se le pregunta qué nombre desea tomar. Posteriormente, se le viste con las vestimentas papales y se presenta al mundo desde el balcón central de la basílica de San Pedro con la clásica fórmula: “Habemus Papam”.

Un momento decisivo para la Iglesia
El próximo cónclave será crucial para definir el rumbo de la Iglesia Católica en un contexto global marcado por desafíos sociales, culturales y pastorales. La figura del nuevo Papa tendrá que recoger el legado de Francisco y responder a las tensiones internas de una Iglesia cada vez más global, diversa y exigente.

Mientras tanto, el Vaticano entra en uno de los momentos más solemnes de su historia reciente, con los ojos del mundo puestos en Roma y la expectación por quién será el nuevo sucesor de Pedro.

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