“Menos mal”: las preguntas que deja el incendio de Alto Nevados

Hay una frase muy chilena que aparece después de cada desastre: “menos mal”.
Se incendió completamente el Hotel Alto Nevados. Menos mal no murió nadie. Había alrededor de 150 personas. Menos mal alcanzaron a salir. El fuego destruyó el hotel, alcanzó otras instalaciones y quemó vehículos.
Pero menos mal.
Y ojo: esta vez el “menos mal” es enorme. Que un hotel con pasajeros y trabajadores se incendie en plena cordillera y todos puedan salir con vida es una muy buena noticia.
Pero ahora que sabemos que están vivos corresponde hacer algo que en Chile nos cuesta bastante después de una emergencia: preguntar qué pasó.
Todavía no sabemos cómo comenzó el incendio. Las pericias deberán establecerlo.
Y eso significa exactamente eso: no sabemos.
Aunque en redes sociales probablemente ya tenemos tres culpables, dos teorías, un pirómano identificado y alguien que asegura que todo estaba planeado desde febrero.
Internet trabaja más rápido que los peritos.
El problema es que los peritos tienen que llevar pruebas.
Ahora hay otras preguntas que también corresponde hacer. ¿Cómo se produjo la evacuación? ¿Funcionaron las alarmas? ¿Había un plan claro? ¿Los trabajadores sabían qué hacer?
No para encontrar rápidamente un culpable. Para entender qué ocurrió.
Porque tenemos una relación bastante curiosa con los protocolos.
Si ocurre una emergencia y nadie muere, decimos: “funcionaron los protocolos”.
Si ocurre una emergencia y muere alguien, decimos: “fallaron los protocolos”.
Y a veces uno se pregunta si funcionó el protocolo… o funcionó la suerte.
No sabemos todavía cuál de las dos cosas ocurrió en Alto Nevados.
Y precisamente por eso hay que investigarlo.
Si todo funcionó bien, fantástico. Hay que saber qué funcionó para repetirlo.
Y si algo funcionó mal, también hay que saberlo.
Para no repetirlo.
Parece bastante revolucionario.
Ahora viene otra tradición nacional.
Pasado el incendio vendrán las declaraciones, las reuniones, los informes, las investigaciones y probablemente alguna mesa.
En Chile, cuando un problema es suficientemente grave, uno sabe que en algún momento aparece una mesa.
La mesa es nuestra manera institucional de decir: “estamos viendo”.
Pero esta vez sería bueno llegar un poquito más lejos.
Alto Nevados no era cualquier edificio. Era un hotel importante para uno de los principales destinos turísticos de Ñuble, emplazado en plena cordillera.
Y si queremos presentar Nevados de Chillán como un destino turístico de nivel nacional e internacional, entonces la seguridad también tiene que estar a ese nivel.
No para buscar hoy un culpable.
Para buscar mañana una solución.
El hotel se puede reconstruir.
Los fierros se vuelven a levantar. Los seguros harán su pega. Y probablemente algún día volveremos a ver un hotel funcionando ahí.
Pero había alrededor de 150 cosas que no se podían reconstruir: las personas que estaban adentro.
Esta vez salieron.
Y qué bueno.
De verdad.
Pero cuando termine la emergencia no nos quedemos solamente con el “menos mal”.
Preguntemos qué funcionó, qué falló y qué habría ocurrido si el fuego comenzaba a otra hora, si había más gente o si alguien no alcanzaba a despertar.
Porque una cosa es tener suerte.
Y otra muy distinta es estar preparados.
La próxima vez que ocurra una emergencia como ésta, sería bastante bueno poder decir:
“Salieron todos porque funcionó”.
Y no solamente:
“Menos mal”.
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