¿Por qué hubo tornados en Ñuble? La combinación que explica el fenómeno
Los tornados que durante la noche del viernes golpearon distintos sectores de Ñuble no aparecieron de la nada. La región estuvo bajo una combinación atmosférica capaz de generar tormentas intensas, fuertes ráfagas y rotación del viento, escenario que incluso había sido advertido por la Dirección Meteorológica de Chile.
Los principales daños se registraron en la comuna de Yungay, particularmente en Cholguán y San Miguel de Itata. También se reportaron afectaciones asociadas a un posible tornado en Cantarrana, comuna de San Ignacio.
Pero ¿qué ocurrió en la atmósfera para que Ñuble enfrentara este tipo de fenómenos?
La primera pieza fue una marcada inestabilidad atmosférica. En términos simples, existieron condiciones para que aire húmedo de las capas inferiores ascendiera rápidamente hacia sectores más fríos de la atmósfera.
Ese movimiento vertical favorece la formación de grandes nubes convectivas o cumulonimbos, capaces de producir tormentas eléctricas, granizos y violentas ráfagas de viento.
Sin embargo, una tormenta intensa por sí sola no necesariamente genera un tornado.
El ingrediente clave: viento cambiando con la altura
Para conseguir rotación resulta especialmente importante la denominada cizalladura vertical del viento: diferencias en la dirección o velocidad del viento a distintas alturas.
Cuando existe suficiente cizalladura, el aire puede comenzar a girar horizontalmente. Las fuertes corrientes ascendentes de una tormenta pueden inclinar y estirar esa rotación hasta llevarla a una posición vertical.
Si ese giro logra intensificarse y alcanzar la superficie, puede formarse un tornado.
Este mecanismo tiene antecedentes científicos muy cerca de Ñuble. Una investigación sobre los destructivos tornados que afectaron a Los Ángeles y Concepción-Talcahuano en mayo de 2019 encontró un ambiente caracterizado por relativamente poca energía convectiva, pero una fuerte cizalladura.
Es lo que los meteorólogos denominan un escenario de “low CAPE-high shear”, capaz de producir tormentas severas y tornados en el centro-sur de Chile sin necesitar las condiciones extremas habitualmente asociadas a los grandes tornados de Estados Unidos.
¿Qué intensidad tuvieron los tornados de Ñuble?
Esa pregunta todavía no tiene una respuesta oficial.
Aunque fotografías y videos muestran techumbres arrancadas, árboles derribados y daños en viviendas e instalaciones industriales, esos antecedentes por sí solos no permiten asignar responsablemente una categoría.
La intensidad de un tornado se determina principalmente estudiando los daños dejados a su paso y las características de las estructuras afectadas, utilizando escalas como la Fujita Mejorada (EF).
De manera visual, algunos daños podrían parecer compatibles con los primeros niveles de esa escala, pero sería prematuro afirmar que Ñuble sufrió un EF0 o EF1 sin una evaluación técnica posterior.
La propia evolución meteorológica refuerza que lo ocurrido no fue un episodio completamente aislado. Durante la mañana de este sábado se volvió a advertir sobre el probable desarrollo de nubes convectivas con características tornádicas en el litoral, Cordillera de la Costa y valle de Ñuble y Biobío.
La condición se asocia nuevamente a inestabilidad atmosférica y contempla la posibilidad de intensos vientos locales, arrachados y tornádicos durante la jornada.
