Internacional

El portaaviones USS George Washington llega al Medio Oriente tras denuncias por condiciones extremas en su antecesor

Un cambio clave en la presencia naval de Estados Unidos en Medio Oriente se concretó esta semana con la llegada del portaaviones USS George Washington, que tomó el relevo del USS Abraham Lincoln. La rotación ocurre tras un despliegue inusualmente largo y bajo condiciones que han levantado fuertes cuestionamientos sobre el bienestar de los más de 5 mil marinos y marines a bordo del Abraham Lincoln.

Durante más de 250 días, el USS Abraham Lincoln se mantuvo en operaciones sin una visita significativa a puerto, situación reconocida por oficiales y reportada por familiares de la tripulación. Los relatos señalan falta de agua potable, escasez de alimentos, problemas de plomería y dificultades graves para recibir correo, lo que sumado al aislamiento ha deteriorado la salud mental de la dotación y generado baja moral.

La creciente presión llevó a legisladores estadounidenses, especialmente demócratas, a exigir respuestas al Pentágono sobre las medidas adoptadas para garantizar condiciones dignas en futuros despliegues. A esto se sumaron demandas y acuerdos judiciales en California por cobros ilegales a marinos y sus familias en servicios incluidos en alquileres, una práctica que ha motivado al menos 13 acciones legales desde 2025.

“Algunos propietarios en California han intentado evadir aumentos ilegales de renta trasladando cargos de servicios y otras tarifas a los inquilinos, disfrazándolas como no renta”, denunció Rob Bonta, fiscal general de California, en los procesos legales que ya han derivado en acuerdos por casi medio millón de dólares.

En paralelo a las demandas y a la preocupación por el bienestar a bordo, el USS Abraham Lincoln apoyó operaciones contra Irán en un contexto de alta tensión en la región, lo que dificultó aún más la rotación y los relevos habituales. Las familias de los tripulantes han alertado sobre el desgaste físico y mental causado por la incertidumbre del retorno y las difíciles condiciones vividas en mar abierto.

A pesar del recambio, aún se desconoce si el USS George Washington enfrentará mejoras sustanciales en calidad de vida para la tripulación o si el Pentágono implementará cambios estructurales en este tipo de despliegues. Por ahora, las investigaciones y reclamos siguen su curso tanto en la arena judicial como política.

La situación sigue siendo monitoreada por organizaciones de derechos de marinos y familias, a la espera de una respuesta oficial sobre eventuales medidas correctivas en los próximos meses.

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