Francia legaliza por primera vez la eutanasia y el suicidio asistido bajo estrictas condiciones

Francia dio un giro histórico al legalizar la eutanasia y el suicidio asistido, estableciendo un derecho regulado a la ayuda a morir para adultos con enfermedades graves e incurables. El proceso se formalizó tras la promulgación de la nueva ley por parte del presidente Emmanuel Macron, la aprobación definitiva de la Asamblea Nacional el 15 de julio y la validación del Consejo Constitucional, culminando con su publicación oficial el 19 de agosto de 2026.
La ley, vigente desde agosto, permite que mayores de edad —de nacionalidad francesa o residentes en el país— soliciten asistencia para morir si padecen patologías en fase avanzada o terminal que ocasionen sufrimiento físico o psicológico insoportable y sin alivio posible. Se exige plena capacidad de discernimiento y voluntad libre al solicitar este derecho.
Las reglas del procedimiento son estrictas: la persona debe presentar una solicitud formal por escrito, que será evaluada por un equipo médico colegiado. Este grupo cuenta con un plazo máximo de 15 días para responder. Si la solicitud es aprobada, existe un periodo mínimo de reflexión de dos días antes de que la persona deba confirmar su decisión. Solo entonces el paciente podrá poner fin a su vida con ayuda médica, o de forma excepcional, con intervención directa de un médico o enfermero si no puede hacerlo por sí mismo.
La ley descarta el acceso a este derecho para quienes sufren exclusivamente malestar psicológico sin enfermedad física grave. Tampoco se extiende a menores de edad ni a personas sin residencia legal en Francia.
Este cambio legislativo surge tras años de debate social y político en Francia, donde un sector amplio exigía mayor autonomía para las personas que enfrentan situaciones límite de sufrimiento. El proceso para llegar la ley incluyó varias etapas parlamentarias y fue finalmente visado por el Consejo Constitucional, aunque con ciertas reservas cuyo alcance no se ha dado a conocer en detalle.
En lo práctico, el mecanismo busca asegurar transparencia y protección, combinando plazos acotados de respuesta y doble confirmación para descartar presiones externas o decisiones apresuradas. Organizaciones médicas y familiares tendrán ahora nuevas responsabilidades ante las solicitudes de sus pacientes o cercanos.
Con esta legislación, Francia se suma al grupo de países europeos donde alguna forma de ayuda médica para morir está permitida, bajo criterios considerados restrictivos.
