Demócratas de EE.UU. enfrentan mayor pugna interna en vísperas de cruciales elecciones 2026

El Partido Demócrata de Estados Unidos vive semanas de alta tensión política tras unos resultados ajustados en sus primarias clave para las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre de 2026. El avance de los sectores progresistas, identificados con los Socialistas Democráticos de América, desafía como nunca la hegemonía de los moderados, y ya tiene consecuencias concretas en dos estados decisivos: Michigan y Wisconsin.
En Michigan, Abdul El-Sayed se impuso por estrecho margen en la primaria del Senado, confirmando el peso que ha ganado la izquierda dentro del partido. Al norte, en Wisconsin, fue el moderado David Crowley quien logró una ajustada victoria para encabezar la carrera a la gobernación, separándose de su rival por poco más de 3.000 votos, según datos oficiales.
Estas disputas reflejan un ambiente de creciente polarización interna. Una reciente encuesta de CNN revela que un tercio de los votantes demócratas reconoce identificarse como socialistas dentro del partido, y un 46% de los menores de 35 años dice tener una opinión favorable o muy favorable hacia las ideas progresistas. El perfil predominante de estos simpatizantes: hombres, sin estudios universitarios y con ingresos inferiores a US$100 mil al año.
Con el Partido Republicano debilitado y un presidente con bajo apoyo, los demócratas buscan capitalizar el momento para ganar la Cámara de Representantes. Sin embargo, la tensión interna arriesga hipotecar la recuperación del Senado: deberán asegurarse cuatro escaños para controlarlo, pero la irrupción de candidatos progresistas en estados que suelen definirse por márgenes estrechos complica el panorama.
El contexto se agudiza tras el inesperado triunfo de Zohan Mamdani, actual alcalde de Nueva York y referente del ala izquierda, quien llegó al poder en noviembre del año pasado. Este impulso ha fortalecido a los sectores progresistas a nivel nacional, pero, según analistas, también profundiza el quiebre interno y la división en la sociedad estadounidense, que ve con incertidumbre el rumbo del principal partido opositor.
La situación mantiene expectantes a ambas facciones, que no logran imponerse de forma clara. De momento, la definición de listas y el tono de las campañas sigue en disputa, a la espera del arranque formal de la temporada electoral y de si se logra evitar una ruptura antes de la elección del 3 de noviembre.
Se confirma hasta ahora que la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado se renovarán este año. La atención nacional e internacional sigue en Michigan, Wisconsin y Nueva York, donde la correlación de fuerzas dentro del Partido Demócrata podría definir el futuro político de Estados Unidos.
