Inédita cirugía en Chillán: reconstruyen mandíbula con hueso de la pierna

Una cirugía de alta complejidad, que implicó extraer parte de la fíbula de una paciente y utilizarla para reconstruir su mandíbula, fue realizada por especialistas en el Hospital Clínico Herminda Martín de Chillán.
La intervención benefició a una mujer proveniente de la Región Metropolitana que había desarrollado un tumor mandibular, condición que afectó funciones esenciales como la masticación, deglución y habla, además de generar consecuencias estéticas y en su bienestar.
La paciente fue derivada desde el Hospital Sótero del Río y operada en Chillán gracias al trabajo conjunto entre los equipos de Cirugía Maxilofacial de ambos establecimientos.
La operación contó además con la participación del doctor Carlos Ramírez, cirujano maxilofacial especializado en Cirugía Oncológica y Reconstructiva de Cabeza y Cuello, quien desarrolla su actividad profesional en Detroit, Estados Unidos, y viajó hasta Ñuble para colaborar en el procedimiento.
La técnica utilizada es especialmente compleja. Los médicos retiraron un segmento de la fíbula —hueso conocido también como peroné— de una de las piernas de la paciente, preservando los vasos sanguíneos que permiten mantener vivo el tejido.
Posteriormente, el hueso fue moldeado para adquirir la forma necesaria y reemplazar el segmento afectado de la mandíbula.
“Con guías de corte se da al segmento de fíbula la forma necesaria para reconstruir la mandíbula”, explicó Ramírez.
Uno de los momentos más delicados ocurre al restablecer el suministro sanguíneo. Mediante un microscopio quirúrgico, los especialistas deben conectar los vasos sanguíneos del injerto con vasos ubicados en el cuello.
La precisión requerida es milimétrica: los vasos involucrados tienen apenas entre dos y tres milímetros de diámetro.
Esta no es la primera intervención de estas características desarrollada en el Hospital de Chillán. De acuerdo con el jefe de la Unidad de Cirugía Maxilofacial, Jorge González, corresponde a la tercera reconstrucción de este tipo realizada en el establecimiento, aunque esta vez se dispuso de mayor tecnología y de la colaboración del especialista estadounidense.
Diez días después de la operación, la paciente se encontraba en buen estado de salud y, según el equipo tratante, se habían cumplido los principales objetivos establecidos para esta primera etapa de recuperación.
El injerto de fíbula fue aceptado, se consiguió reconstruir la mandíbula y establecer la oclusión dental, además de obtener una mejoría en la estructura facial. Hasta ese momento tampoco se habían registrado complicaciones en la pierna desde donde se obtuvo el hueso.
La paciente deberá continuar bajo seguimiento médico estricto en su hospital de origen, debido a la complejidad del procedimiento y a la necesidad de detectar posibles complicaciones tardías.
La experiencia permitirá además a los especialistas de Chillán continuar desarrollando capacidades para resolver cirugías maxilofaciales de alta complejidad en Ñuble.
