Un incómodo momento se vivió este miércoles 12 de agosto durante la sesión del Concejo Municipal de Chillán, cuando el alcalde Camilo Benavente se retiró de la sala en medio de los reclamos de comerciantes ambulantes que buscaban respuestas sobre la posibilidad de trabajar durante la próxima Fiesta de la Longaniza.
La discusión se produjo a poco más de una semana del evento, programado para los días 21, 22 y 23 de agosto, y luego que autoridades anunciaran previamente que existirá “tolerancia cero” con el comercio ilegal durante las tres jornadas.
Representantes de los ambulantes llegaron hasta el concejo para plantear directamente su situación y solicitar claridad respecto de eventuales permisos que les permitan instalarse y comercializar sus productos durante la masiva celebración.
La conversación comenzó a subir de tono mientras los comerciantes requerían una definición del municipio.
En medio de las intervenciones y los gritos de una dirigente presente en la sala, Benavente señaló que tenía un compromiso previamente adquirido y solicitó autorización para retirarse de la sesión.
Antes de abandonar el lugar, sin embargo, el alcalde se refirió a la petición de los comerciantes y comprometió una respuesta formal y por escrito respecto de lo planteado.
Tras la salida de Benavente, la presidencia de la sesión quedó en manos del concejal Rodrigo Ramírez, quien continuó encabezando el concejo.
El episodio ocurre cuando aumenta la expectación por las condiciones en que podrán funcionar comerciantes durante la Fiesta de la Longaniza, una celebración que cada año concentra a miles de visitantes en el centro de Chillán.
Precisamente la seguridad y el comercio irregular serán dos de los puntos especialmente vigilados este año.
Durante las coordinaciones previas para el evento, el delegado presidencial de Ñuble, Diego Sepúlveda, había adelantado que existirá “tolerancia cero con el comercio ilegal”, junto con fiscalizaciones y un despliegue reforzado de Carabineros y otros organismos públicos.
Esa definición abrió interrogantes entre quienes habitualmente desarrollan comercio ambulante y que ahora buscan saber si existirán autorizaciones especiales o espacios habilitados durante la fiesta.
Luego del tenso intercambio de este miércoles, algunos concejales manifestaron su disposición a analizar la situación de los comerciantes en la Comisión de Seguridad, instancia donde podrían abordarse alternativas y conocer con mayor detalle las condiciones previstas para el evento.
Por ahora, los ambulantes quedaron a la espera de la respuesta escrita comprometida por el alcalde antes de abandonar la sesión.
La definición adquiere especial urgencia por la cercanía de la Fiesta de la Longaniza: restan nueve días para el inicio de las actividades en Chillán y las autoridades ya preparan fiscalizaciones contra el comercio que funcione sin autorización.
