Ian Watt: cómo la cultura sísmica chilena hizo la diferencia tras el terremoto en Colombia

El impacto del terremoto de magnitud 7,4 que remeció Colombia a comienzos de semana volvió a poner en el centro del debate las brechas en preparación y técnica constructiva frente a los sismos en América Latina.
En entrevista con La Tercera, el ingeniero Ian Watt —expresidente de la Asociación de Ingenieros Civiles Estructurales de Chile y representante del Código Modelo Sísmico para América Latina— explicó cómo la tradición chilena de construir pensando en terremotos frecuentes es una ventaja que puede ser clave para otros países de la región.
Watt diferencia la realidad chilena de la colombiana principalmente en el diseño estructural: “En Chile, los edificios modernos tienen muros de hormigón que son parte integral de la estructura y soportan el movimiento. En cambio, en Colombia predomina un diseño de viga-columna donde se rellenan los marcos con mampostería, algo mucho más vulnerable frente a un terremoto fuerte”. Los efectos se notan en casos como el reciente sismo colombiano, que generó daños severos, sobre todo en construcciones antiguas donde la normativa aún no incorpora aprendizajes modernos.
Chile, tras décadas de grandes catástrofes, ha impulsado una ingeniería y cultura ciudadana orientada a prevenir desastres mayores. Según Watt, estos diseños buscan que las viviendas experimenten daños controlados y reparables, evitando el colapso total y manteniendo la seguridad. La historia local, marcada por el desastre de Chillán en 1939 y la seguidilla de terremotos de alto impacto durante el siglo, llevó al país a desarrollar un conocimiento que hoy se intenta compartir en el resto de Latinoamérica a través del Código Modelo Sísmico.
Por ejemplo, la densidad y disposición de los muros en construcciones chilenas asegura que estos absorban buena parte de la energía sísmica, lo que no ocurre en edificios donde los muros no son parte estructural, una diferencia fundamental frente a varios países vecinos.
Watt apunta a la necesidad de que las estructuras de marcos —más típicas en Colombia y Centroamérica— incorporen normas que separen la mampostería de los marcos, evitando que actúe durante el sismo y así se reduzca el riesgo de colapso. Detalla además que, pese a los avances, no existe un sistema completamente infalible: los diseños buscan que los daños sean reparables pero no eliminar daños menores.
Actualmente, el código modelo símico latinoamericano se difunde como una herramienta para igualar conocimientos técnicos y reducir víctimas. La experiencia chilena, dice Watt, “es exportable, pero con humildad, conscientes de que hay que adaptarla a realidades y recursos distintos”. El reciente terremoto colombiano, concluyen expertos, subraya la urgencia de actualizar normativas y reconocer que la preparación sísmica no es un lujo, sino una necesidad regional.
Imagen: "Terremoto in Albania" by Dipartimento Protezione Civile is licensed under CC BY 2.0. To view a copy of this license, visit https://creativecommons.org/licenses/by/2.0/. Fuente
