Senadora Vanessa Kaiser insiste en proyecto para obligar a escuchar latido fetal antes de abortar

La senadora Vanessa Kaiser (Partido Nacional Libertario) confirmó que avanzará en el polémico proyecto “Escucha su corazón”, que pretende obligar a las mujeres a oír el latido fetal antes de acceder a un aborto bajo las tres causales legales en Chile, pese a la negativa del Ejecutivo y sin respaldo del presidente José Antonio Kast.
El debate vuelve a tensar a la derecha chilena, luego que Kast afirmara públicamente que el gobierno no dará urgencia legislativa a iniciativas ligadas a temáticas valóricas como el aborto. Kaiser, por su parte, fue categórica en que mantendrá la moción y no se alineará con la decisión política de La Moneda. “Tengo la convicción de que hay un latido y, por ende, una vida que defender”, reiteró la legisladora.
El proyecto, presentado en la Cámara Alta, busca modificar los procedimientos actuales para la interrupción del embarazo en las tres causales permitidas desde 2017: riesgo vital de la madre, inviabilidad fetal y violación. En concreto, estipula que la paciente debe escuchar los latidos cardíacos del feto antes de acceder al procedimiento, propuesta rechazada por agrupaciones feministas y especialistas que advierten sobre la potencial vulneración a los derechos de las mujeres.
El respaldo político al proyecto es limitado. La bancada oficialista y otras fuerzas de oposición descartan, por ahora, apoyar medidas que eleven las restricciones al aborto legal. Desde el entorno del presidente Kast anticipan que el Ejecutivo mantendrá prioridades en seguridad, economía y salud, dejando las discusiones valóricas en un segundo plano.
La insistencia de Kaiser aumenta la visibilidad de las diferencias ideológicas entre el PNL y partidos como los Republicanos, que han optado por no abrir nuevas polémicas valóricas en este periodo. A nivel ciudadano, sondeos recientes marcan mayoría de desaprobación frente a propuestas que podrían endurecer el acceso al aborto bajo causales.
El futuro del proyecto está condicionado a la dinámica interna de la derecha y a si el oficialismo decide abrir espacio para una discusión que, por ahora, no figura entre las urgencias de la agenda legislativa.
