Los intensos sistemas frontales que han golpeado a Ñuble durante las últimas semanas no solo dejaron inundaciones, caminos cortados y cientos de familias afectadas. También reabrieron un debate que cada año aparece cuando se acerca agosto: ¿es conveniente seguir realizando la Fiesta de la Longaniza en pleno invierno?
La discusión tomó fuerza luego de que la Municipalidad de Chillán confirmara que la tradicional celebración gastronómica se realizará entre el 21 y el 23 de agosto, manteniendo su fecha habitual, aunque con la posibilidad de ser suspendida si las condiciones meteorológicas representan un riesgo para la población.
El tema comenzó a instalarse entre autoridades comunales, especialmente considerando que los pronósticos anticipan un invierno más lluvioso y que los recientes temporales obligaron incluso a suspender otros eventos masivos en la región, como ocurrió con el Mountain Fest.
Uno de los que planteó abiertamente la posibilidad de un cambio fue el concejal Raúl Franulic (Partido Republicano), quien aseguró que agosto se ha transformado en un mes demasiado complejo desde el punto de vista climático.
“Obviamente agosto es un mes complicado, llueve y ya hemos visto lo que está pasando. Yo sería partidario de hacerlo después, en primavera, en una fecha que nos asegure mejores condiciones de tiempo”, señaló.
Una mirada más intermedia expresó el concejal Iván Badilla (UDI). Recordó que la fiesta nació precisamente porque la longaniza era un producto típicamente invernal, aunque reconoció que hoy el escenario es distinto.
“Esto ya ha tomado un carácter mucho más internacional. Creo que siempre se puede analizar, pero tampoco puede irse mucho más allá de septiembre porque la longaniza sigue siendo un producto asociado al invierno y a compartir en esta época del año”, comentó.
En tanto, el concejal Rodrigo Ramírez (UDI) llamó a no perder de vista el impacto económico que tiene el evento para Chillán. A su juicio, cambiar la fecha también podría implicar competir con otras fiestas costumbristas ya posicionadas en el país.
“La Fiesta de la Longaniza está consagrada en agosto y ayuda a dinamizar la economía en uno de los meses más complejos para el comercio local. Se estima que mueve cerca de un millón de dólares durante un fin de semana, por lo que cualquier cambio debe analizarse con mucho cuidado”, sostuvo.
Por su parte, el concejal Yerson Soto (Partido Radical) indicó que el debate es legítimo y que la prioridad siempre debe ser la seguridad de las personas y de los cientos de emprendedores que invierten durante meses para participar en la actividad.
“Hay muchos comerciantes que ponen todos sus ahorros en esta fiesta. Si los antecedentes meteorológicos indican que habrá un sistema frontal importante en esas fechas, obviamente habrá que analizar un cambio. Lo principal es el bienestar de las personas”, afirmó.
Por ahora, la Municipalidad mantiene firme la realización del evento entre el 21 y el 23 de agosto, aunque las propias bases del certamen establecen que, en caso de existir un riesgo para la población por condiciones climáticas adversas, la actividad podrá ser suspendida o postergada.
Así, mientras Chillán se prepara para una nueva edición de una de las fiestas gastronómicas más importantes del país, el clima volvió a instalar una interrogante que probablemente seguirá presente en los próximos años: ¿es momento de replantear la tradicional fecha de la Fiesta de la Longaniza?
