Internacional

Hombre sordo acusado de delitos sexuales no irá a juicio porque nunca aprendió a comunicarse

Un inusual caso judicial generó debate luego de que tribunales determinaran que un hombre sordo, acusado de delitos sexuales, no puede enfrentar un juicio debido a que nunca aprendió un sistema de comunicación que le permita comprender el proceso en su contra.

Se trata de Kendal Longclaws, de 34 años, quien enfrentaba ocho cargos vinculados a delitos sexuales tras tres denuncias realizadas en 2021. Sin embargo, la justicia concluyó que llevarlo a juicio vulneraría sus derechos, ya que no tiene la capacidad de entender las acusaciones ni participar de su defensa.

Longclaws pertenece a la comunidad indígena Ermineskin Cree Nation, ubicada al sur de Edmonton, Canadá, y creció en una zona rural aislada. Según los antecedentes expuestos en tribunales, nunca recibió una enseñanza adecuada para comunicarse, por lo que no sabe leer, utilizar un teléfono, comprender un calendario ni expresarse mediante un idioma estructurado.

Las denuncias en su contra incluían acusaciones de agresiones sexuales, algunas de ellas relacionadas con menores de edad. Dos de los hechos denunciados habrían ocurrido entre 2012 y 2016, mientras que un tercer caso fue reportado en 2021.

La jueza Debra Yungwirth, del Tribunal King’s Bench de Alberta, resolvió detener el proceso antes de que comenzara el juicio, argumentando que el sistema judicial no podía garantizarle un procedimiento justo.

Uno de los principales problemas era la imposibilidad de contar con un intérprete. Aunque Longclaws es sordo, el tribunal estableció que no maneja lenguaje de señas ni otro idioma que permita explicarle lo que ocurre dentro de una audiencia.

De acuerdo con la legislación canadiense, una persona acusada de un delito debe ser capaz de conocer los cargos que enfrenta y tener la posibilidad real de responder ante ellos.

La Fiscalía planteó que el hombre fuera sometido a una evaluación de salud mental para determinar si podía enfrentar un juicio, pero la jueza rechazó esa alternativa al considerar que tampoco sería posible realizar un análisis adecuado debido a sus limitaciones comunicativas.

Además, el tribunal indicó que no existían antecedentes suficientes para afirmar que Longclaws tuviera un trastorno mental.

“Reconozco que suspender el proceso significa que los denunciantes quedan privados de su día en la corte. El señor Longclaws también queda privado de la oportunidad de resolver las acusaciones en su contra”, señaló la magistrada en su resolución, agregando que, aunque el resultado era insatisfactorio para todas las partes, no existía otra solución legal disponible.

La Corte de Apelaciones de Alberta confirmó posteriormente la decisión. La Fiscalía insistió en que la falta de desarrollo del lenguaje debía ser considerada dentro de una evaluación psicológica, pero el tribunal estimó que no había evidencia suficiente para continuar por esa vía.

El caso podría llegar ahora hasta la Corte Suprema de Canadá, que tendría la última palabra sobre si la decisión se mantiene o si el proceso judicial puede reabrirse.

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