Hombre “murió dos veces” luego de brutal descarga eléctrica

Un hombre británico aseguró haber “muerto dos veces” luego de recibir una descarga eléctrica de 11 mil voltios mientras buscaba chatarra en un edificio abandonado en Inglaterra.
Se trata de Darren Harris, de 33 años, quien sufrió graves quemaduras en gran parte de su cuerpo tras tocar accidentalmente un tablero eléctrico energizado en la ciudad de Wolverhampton.
El accidente ocurrió en 2020, cuando ingresó a un inmueble abandonado pensando que el suministro eléctrico ya había sido desconectado antes de su demolición.
Sin embargo, al apoyar su brazo izquierdo sobre un tablero activo, recibió una descarga eléctrica tan potente que, según relató, era capaz de abastecer a cientos de viviendas y decenas de fábricas.
La explosión le provocó quemaduras de tercer grado en casi la mitad del cuerpo y daños severos en sus brazos, rostro y abdomen.
Pese a la gravedad de las lesiones, Harris logró salir del edificio antes de desplomarse. Posteriormente fue trasladado de urgencia a un hospital, donde permaneció 29 días en coma.
El hombre aseguró que estuvo clínicamente muerto durante 14 minutos y que sufrió múltiples complicaciones médicas, incluyendo septicemia y falla renal total.
Durante su recuperación debió someterse a más de 30 cirugías reconstructivas. Parte de la piel utilizada para reconstruir su rostro y abdomen fue extraída desde sus piernas.
Además de las secuelas físicas, Darren afirmó que el accidente también dejó profundas consecuencias psicológicas y emocionales.
Según relató a medios británicos, perdió ambas orejas y parte de la nariz, situación que afectó gravemente su autoestima y salud mental durante los años posteriores.
Actualmente recauda fondos para una cirugía de reconstrucción facial que podría ayudarlo a recuperar parte de su apariencia y mejorar su calidad de vida.
El caso generó impacto en Reino Unido debido a la gravedad de las lesiones y al relato del hombre sobre cómo logró sobrevivir a una descarga eléctrica de alto voltaje.
Especialistas recuerdan que instalaciones eléctricas industriales o abandonadas pueden seguir energizadas incluso cuando aparentan estar fuera de servicio, por lo que ingresar a este tipo de lugares representa un alto riesgo de muerte.
