Hombre asesinó a su pareja con 31 puñaladas y luego hizo explotar la casa
Un electricista fue condenado a cadena perpetua en Reino Unido tras asesinar brutalmente a su pareja y provocar posteriormente una explosión de gas que destruyó la vivienda donde ambos residían en el este de Londres.
El crimen ocurrió luego de una discusión entre Clifton George, de 45 años, y Annabel Rook, de 46, quien le había comunicado su intención de terminar la relación que mantenían desde hace una década. Según estableció el tribunal, el hombre la golpeó, intentó estrangularla y luego la atacó con un cuchillo de cocina, provocándole 31 heridas cortopunzantes.
Tras el asesinato, George inició un incendio en el subterráneo de la casa para generar una explosión con cilindros de gas. El estallido destruyó parte del inmueble y causó daños cercanos a los 400 mil libras esterlinas, equivalentes a más de 480 millones de pesos chilenos.
Vecinos describieron el impacto como “un mini terremoto”, mientras que equipos de emergencia encontraron al sujeto tendido en el suelo de la cocina, cubierto de sangre, minutos después de la explosión.
La justicia británica determinó que el hombre actuó en medio de un episodio de furia y rechazó su defensa, en la que aseguraba haber perdido el control tras sentirse “traicionado” por su pareja. Durante el juicio, familiares y cercanos relataron antecedentes de agresividad, insultos y episodios de violencia psicológica ocurridos durante la relación.
El juez a cargo del caso señaló que George mostraba “rabia, volatilidad y un temperamento explosivo”, incluso por situaciones menores. También sostuvo que Annabel Rook vivía con temor a las reacciones de su pareja.
La víctima era cofundadora de una organización social dedicada a apoyar a mujeres y niños refugiados mediante talleres artísticos. Su familia la describió como una mujer “solidaria, optimista y generosa”.
En un mensaje de voz revelado durante el juicio, Annabel había confesado semanas antes de su muerte que la relación “ya no era sostenible” y advirtió que temía nuevas reacciones violentas de George.
El tribunal condenó al acusado a presidio perpetuo y fijó un mínimo de 23 años de cárcel antes de poder optar a libertad condicional.
