Opinión

Una mejor gestión para conseguir la excelencia académica

En una Facultad universitaria, hablar de excelencia puede sonar cómodo. Todos están a favor. El problema aparece cuando la excelencia se sostiene sobre la sobrecarga, la burocracia y la buena voluntad permanente de los equipos.

La Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Concepción, en Chillán y en Concepción, tiene una oportunidad clara: pasar de una excelencia basada en el esfuerzo individual a una excelencia organizada, colaborativa y facilitada institucionalmente. Eso significa simplificar procesos, reducir tiempos administrativos, acompañar mejor la docencia, fortalecer la investigación y liberar tiempo académico para aquello que realmente define a una Universidad: formar, investigar, crear conocimiento y vincularse con el territorio.

El contexto exige más, no menos. La educación superior chilena superó 1,3 millones de matrículas en 2025, con un crecimiento de 5% respecto de 2024, según la Subsecretaría de Educación Superior. El sistema se expande, pero también se vuelve más competitivo, más exigente y más expuesto a evaluación pública.

En ese escenario, una Facultad regional no puede responder con inercias antiguas. Necesita gestión ágil, apoyo técnico, mejores mecanismos de coordinación entre departamentos, más capacidad de captar recursos y una mirada curricular capaz de integrar inteligencia artificial, sostenibilidad, competencias digitales y empleabilidad.

Pero una mejor gestión también debe partir de reconocer las fortalezas propias. Nuestra Universidad cuenta con comunidades académicas, equipos técnicos, estudiantes y trayectorias que han construido una identidad valiosa. Potenciar esas individualidades, conectarlas y darles mejores condiciones de desarrollo es una forma concreta de cuidar la excelencia.

Un camino para esto, por ejemplo, podría ser algo tan simple como la formalización de un sistema de voluntariados, como el que usa nuestro Centro de Rehabilitación y Educación en Fauna Silvestre de la Universidad de Concepción, ANDES UdeC; ampliarlo, introducirlo formalmente al sistema formativo y dedicar esos voluntariados a tareas de laboratorios y talleres. Bien diseñado, no debe entenderse como mano de obra gratuita, sino como una experiencia formativa que fortalece el desarrollo académico, profesional y humano del estudiantado.

La excelencia académica del futuro no será la que pida más sacrificios silenciosos. Será la que ordene mejor sus recursos, cuide mejor el tiempo académico y transforme la gestión en una herramienta al servicio del conocimiento.

Nuestra universidad no necesita una Facultad que solo administre lo que ya existe. Necesita una Facultad que piense en grande, que conecte investigación con territorio y que entienda que la mejor forma de cuidar la calidad es facilitar el trabajo de quienes la hacen posible todos los días.

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