Expulsan a policía tras ser condenado por manosear a una mujer en un bar
Un agente de la Metropolitan Police Service fue expulsado de la institución luego de ser condenado por agredir sexualmente a una mujer en un pub mientras se encontraba bajo los efectos del alcohol.
Se trata de Jason Capery, de 34 años, quien trabajaba en la comisaría de Charing Cross Police Station, en Londres. El exfuncionario fue declarado culpable tras tocar inapropiadamente a una mujer en un bar, hecho que ocurrió mientras estaba ebrio.
Durante el juicio realizado en el Westminster Magistrates’ Court, la víctima relató que el policía la manoseó sin su consentimiento, lo que le provocó una profunda sensación de incomodidad, culpa y tristeza.
Condena y expulsión de la policía
El tribunal condenó a Capery a una orden comunitaria de 12 meses, que incluye 150 horas de trabajo no remunerado y actividades obligatorias de rehabilitación.
Posteriormente, en una audiencia disciplinaria interna, se determinó que el agente violó los estándares profesionales de conducta, por lo que fue expulsado definitivamente de la policía.
La jefa policial del área de Londres centro-oeste, Christina Jessah, señaló que el comportamiento del exagente está muy lejos de lo que se espera de un funcionario.
“Las mujeres merecen sentirse seguras en Londres. Es fundamental que nuestros oficiales mantengan altos estándares en todo momento”, afirmó.
Comisaría envuelta en polémicas
Capery prestaba servicios en la comisaría de Charing Cross, una unidad que ya había estado en el centro de controversias tras revelarse grabaciones donde algunos agentes realizaban comentarios ofensivos contra mujeres y musulmanes.
Ese escándalo provocó fuertes críticas a la institución y terminó, entre otros efectos, con la renuncia en 2022 de la entonces comisionada de la policía metropolitana, Cressida Dick.
Impacto en la víctima
En la audiencia, la víctima explicó que el incidente afectó su vida laboral y personal.
Relató que, tras lo ocurrido, comenzó a sentir ansiedad al asistir a actividades sociales relacionadas con el trabajo y manifestó incomodidad al interactuar con colegas hombres.
También señaló que durante mucho tiempo dudó si denunciar el hecho, debido al peso emocional que significaba el proceso judicial.
“Ahora entiendo que esa carga no debía ser mía. La responsabilidad es únicamente del señor Capery”, afirmó.
El juez que dictó la sentencia calificó la conducta del exagente como “totalmente inaceptable”, especialmente considerando que, como policía, había jurado cumplir y hacer respetar la ley.
