Nuevas dudas reabren el debate sobre la muerte de Kurt Cobain: podría ser homicidio
La muerte del vocalista de Nirvana, ocurrida en abril de 1994, volvió a generar controversia luego de que un grupo independiente de científicos forenses afirmara haber detectado inconsistencias entre la autopsia original y la versión oficial que concluyó que se trató de un suicidio.
Cobain falleció a los 27 años en su domicilio, y en ese momento el examen médico determinó que la causa fue una lesión autoinfligida. Sin embargo, décadas después, un equipo privado revisó nuevamente los registros de autopsia y materiales del sitio, y sostiene que existirían indicios que no calzan con una muerte inmediata por arma de fuego.
Según la investigadora independiente Michelle Wilkins, tras analizar los antecedentes por varios días, el especialista forense Brian Burnett —con experiencia en casos complejos— planteó que los hallazgos ameritarían reexaminar el caso. El grupo publicó un artículo revisado por pares en una revista científica internacional, donde expone diez puntos que, a su juicio, sugieren que Cobain pudo haber estado incapacitado previamente antes del disparo.
Entre los elementos citados se mencionan signos orgánicos compatibles con una falta prolongada de oxígeno, algo que —según el informe— suele observarse en sobredosis y no necesariamente en una muerte instantánea por arma de fuego. También se cuestiona la organización del entorno, la posición de las manos y ciertos patrones de manchas, que, de acuerdo con los autores, podrían indicar manipulación posterior del cuerpo.
Otro foco del análisis fue la nota atribuida a Cobain. Los investigadores sostienen que gran parte del texto no hace referencia directa a una intención de quitarse la vida, y que las últimas líneas presentan diferencias gráficas que, a su juicio, merecen una revisión caligráfica más profunda.
Desde la oficina del médico forense del condado se respondió que el caso fue investigado conforme a los protocolos vigentes y que, hasta ahora, no se ha presentado evidencia nueva que justifique reabrir la investigación. No obstante, señalaron que la institución siempre está abierta a revisar conclusiones si surgen antecedentes verificables.
Los autores del estudio recalcaron que no buscan imputar responsabilidades, sino transparencia y acceso a materiales adicionales que permitan contrastar sus conclusiones. “Si estamos equivocados, que se nos demuestre con evidencia”, señalaron.
El debate revive uno de los episodios más discutidos de la historia de la música contemporánea y vuelve a poner sobre la mesa la importancia de la rigurosidad forense y la revisión independiente en casos de alto impacto público.
