Horror en campamentos de élite: adolescentes habrían sido sometidos a rituales extremos y simulaciones del Holocausto
Una grave denuncia sacude a exclusivos campamentos juveniles de verano tras revelarse que adolescentes habrían sido sometidos a prácticas extremas y perturbadoras, incluyendo recreaciones del Holocausto, castigos humillantes y dinámicas de carácter coercitivo, según un informe independiente conocido esta semana.
Los hechos se habrían producido en los tradicionales Lord y Lady Somers Big Camps, instancias de formación juvenil que operan desde la década de 1930 y que reciben a estudiantes de colegios de alto nivel. En 2023, estos campamentos fueron investigados por la Policía y por la Comisión para Niños y Jóvenes tras denuncias por condiciones inseguras y daños emocionales.
De acuerdo con un informe elaborado por Safeguarding Services, algunas de las actividades realizadas en los campamentos masculinos presentaban riesgos significativos para la salud emocional y psicológica de los participantes. Entre ellas, se mencionan simulaciones históricas extremas, dinámicas nocturnas intimidantes y castigos colectivos diseñados para quebrar la resistencia emocional de los jóvenes.
El documento detalla que los adolescentes eran sometidos a despertares forzados durante la madrugada, aislamiento, exposición a estímulos sensoriales intensos y rituales que buscaban generar miedo o sumisión. También se alertó sobre conductas inapropiadas, humillaciones públicas y pruebas que traspasarían los límites del consentimiento informado.
Pese a que el informe recomendó eliminar actividades emocionalmente dañinas, exigir consentimiento explícito, limitar prácticas disruptivas y asegurar condiciones básicas de dignidad, nuevas denuncias indican que algunas de estas conductas se habrían repetido recientemente, incluso después de las advertencias oficiales.
Un segundo reporte, elaborado por un especialista en seguridad infantil y psicología, señaló que padres y establecimientos educacionales no habrían sido informados plenamente sobre la naturaleza real de las actividades. Además, se indicó que el uso restringido de teléfonos móviles dificultaba que los jóvenes pidieran ayuda o relataran lo que estaban viviendo.
Un denunciante describió el funcionamiento interno como una “mentalidad de culto”, señalando que, aunque existen aspectos positivos, la estructura del campamento estaría profundamente marcada por tradiciones que generan impactos negativos graves. “Si no existieran registros visuales, nadie lo creería”, afirmó.
Desde la organización responsable, una vocera aseguró que los hechos fueron autodenunciados, investigados por las autoridades y que no se determinó la comisión de delitos, agregando que todas las recomendaciones oficiales fueron implementadas y que el caso estaría cerrado administrativamente.
No obstante, el caso ha reabierto el debate sobre los límites en programas de liderazgo juvenil, la protección de adolescentes y la necesidad de mayor fiscalización y transparencia en instituciones que trabajan con menores de edad.
