Ñuble

Crece la polémica por retraso de megaproyecto Ruta 5 Talca–Chillán y apuntan a empresa china

Polémica y cuestionamientos políticos ha generado el retraso en el inicio de las obras de la Ruta 5 Talca–Chillán, proyecto concesionado a la empresa estatal china China Railway Construction Corporation Limited (CRCC), cuya inversión supera los US$ 800 millones y que debía comenzar su construcción durante 2025.

La iniciativa, adjudicada en marzo de 2021, contempla el mejoramiento de 195 kilómetros de la Ruta 5, incorporando puentes, viaductos, pasos ferroviarios, pasarelas, retornos, una vía alternativa a Talca y la explotación de una autopista de doble calzada, siendo considerada clave para la conectividad y el desarrollo del centro-sur del país.

Sin embargo, un nuevo escenario plantea que las obras no se iniciarían antes de marzo de 2027, luego de que la concesionaria presentara una discrepancia ante el Panel Técnico de Concesiones contra el Ministerio de Obras Públicas (MOP), acusando retrasos en la revisión de la ingeniería y modificaciones no contempladas originalmente en el contrato.

Desde la empresa china argumentaron que “la concesionaria no tiene claridad sobre las obras que deberá ejecutar” y que las indefiniciones técnicas han hecho que el proyecto sea imposible de financiar en su estado actual. En paralelo, CRCC solicitó una compensación por sobrecostos que alcanzaría los US$ 142 millones, asegurando que durante la revisión del proyecto se introdujeron cambios asociados a restricciones técnicas y demandas territoriales no previstas en los diseños iniciales.

El conflicto se produce en un contexto ya tensionado entre la concesionaria y el MOP. A comienzos de 2025, la cartera multó a CRCC por cerca de US$ 450 mil, acusando incumplimientos de plazos, retrasos administrativos y deficiencias en la mantención de la ruta. A ello se sumó la ejecución de boletas de garantía por UF 800 mil, tras el no pago de montos asociados a infraestructura existente, acumulando cerca de 1.400 multas durante el último año.

El retraso y las reclamaciones de la empresa china provocaron duras críticas desde el mundo político. El diputado independiente por la región del Maule, Jaime Naranjo, sostuvo que CRCC “ha sido un problema para la región”, acusando que la empresa estaría más enfocada en el cobro de peajes que en mejorar la infraestructura vial.

“Fueron rapidísimos para cobrar la plata, pero los daños evidentes de la carretera siguen ahí. Hasta ahora, cero inversión”, afirmó el parlamentario.

En la misma línea, el diputado Felipe Donoso (UDI) llamó al Ejecutivo a adoptar una postura más firme frente a la concesionaria. “El Gobierno del presidente Gabriel Boric y el Departamento de Concesiones tienen que hacer respetar la ley, incluso evaluando gestiones diplomáticas si es necesario”, señaló.

Otros parlamentarios de la zona también manifestaron su rechazo a la forma en que se ha desarrollado el proyecto, calificándolo como una obra estratégica que no puede seguir acumulando retrasos ni conflictos contractuales.

Además de los US$ 142 millones, la empresa solicitó que se reconozca una compensación adicional por el mayor costo financiero asociado al IVA de las obras originales y de las modificaciones, argumentando que el retraso altera el equilibrio económico del contrato.

Hasta el cierre de esta nota, el Ministerio de Obras Públicas no había emitido una respuesta oficial frente a los cuestionamientos y las exigencias de la concesionaria.

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