¿Te lo habías preguntado?: Este es el motivo por el que las FF.AA. resguardan los locales de votación

Durante cada elección o plebiscito en Chile, las Fuerzas Armadas y Carabineros asumen un rol fundamental: resguardar el orden público en los locales de votación. Esta práctica, que parece una costumbre natural del proceso electoral, tiene su origen en una tradición legal que se remonta a más de ocho décadas.
Un rol con historia
La actual Ley 18.700 sobre Votaciones Populares y Escrutinios establece que “desde el segundo día anterior a un acto electoral o plebiscitario y hasta el término de las funciones de los Colegios Escrutadores, el resguardo del orden público corresponderá a las Fuerzas Armadas y a Carabineros”.
Sin embargo, la presencia militar en las elecciones chilenas no nació con esta normativa, sino que tiene su origen en la Ley 6.825, promulgada en 1941 durante el gobierno de Pedro Aguirre Cerda.
Según la Biblioteca del Congreso Nacional (BCN), esa ley buscó poner fin a los actos de violencia, aglomeraciones y prácticas de cohecho que solían ocurrir en los comicios de la época. El texto permitió instaurar un control más riguroso y sancionar el soborno electoral, fortaleciendo la transparencia del proceso.
“Gracias a aquella ley se lograron evitar los actos de violencia que comúnmente concurrían en los días eleccionarios. La ley a la vez castigaba el cohecho y facilitaba la denuncia ante los jueces”, señala la BCN.
Entrega de locales de votación
Para las Elecciones Presidenciales y Parlamentarias 2025, el Ministerio de Educación informó que los establecimientos escolares designados como locales de votación serán entregados a las Fuerzas Armadas y Carabineros el viernes 14 de noviembre, a partir de las 17:00 horas, momento en que asumirán oficialmente el control de los recintos.
Principales funciones de las Fuerzas Armadas durante las elecciones
De acuerdo con la legislación vigente, las fuerzas encargadas del orden público deben:
Garantizar el libre acceso a los locales de votación y a las mesas receptoras de sufragios.
Impedir aglomeraciones o presiones que dificulten la llegada de los electores o influyan en su decisión.
Velar por el acceso expedito de personas con discapacidad y de quienes las asisten.
Permitir el ingreso de acompañantes de personas con discapacidad, sin distinción de sexo.
Evitar manifestaciones públicas o actividades que alteren la tranquilidad del proceso.
Así, lo que comenzó como una medida para prevenir la violencia electoral en la década del 40, hoy se ha consolidado como una tradición republicana y una garantía de seguridad y transparencia en cada jornada electoral chilena.
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