
Una investigación de la Universidad del Bío-Bío reveló la presencia de plaguicidas altamente peligrosos en aguas del Valle Central, incluyendo los ríos Ñiquén y Changaral, afluentes del río Ñuble.
El estudio, liderado por el académico Dr. Alexander Panez Pinto, detectó los compuestos diurón y fosetyl-Al, ambos prohibidos en Estados Unidos y la Unión Europea por sus efectos cancerígenos y tóxicos para la salud humana y la biodiversidad.
Los resultados, publicados en la revista Sustainability, advierten que todos los ríos analizados presentan contaminación por plaguicidas, y en algunos casos las concentraciones superan los estándares internacionales de agua potable.
El investigador señaló que estos hallazgos reflejan un problema estructural del modelo agroexportador chileno y la falta de monitoreo permanente.
“No podemos seguir normalizando que sustancias prohibidas en otros países sigan circulando libremente en nuestros ríos. Está en juego la salud de las comunidades rurales y la integridad de los ecosistemas”, afirmó Panez.
El estudio, realizado junto a comunidades rurales de Ñuble y Maule, surge de las denuncias por olores fuertes, muerte de abejas y pérdida de vegetación tras fumigaciones agrícolas.
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