Jugando a la Ruleta Rusa con el Valor de la Vida

“Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.”
(Jesús)
Lo que nos dejó el TeDeum…vivimos en un mundo fragmentado, donde el amor, la empatía y la solidaridad de muchos se ha enfriado a gran escala… en que las agendas legislativas deciden hacer la vista gorda sobre políticas públicas valóricas o mientras que la mayoría del tiempo le dan al pueblo “Pan y Circo” manteniéndonos a raya, jugando con distractores para que nos enfrentemos entre nosotros, en vez de unirnos en torno a lo más importante de una sociedad que es defender y preservar sus valores, ya que estos son la piedra angular de todo lo que se construye… sino solo son castillos en la arena.
Hoy en Chile, se discute la legalización del aborto sin causales y la eutanasia, su reiteración de la inviolabilidad de la vida humana se levanta como un recordatorio a nuestra conciencia. El argumento evangélico se basa en la convicción de que cada vida es un don, sagrado e irremplazable. Esta perspectiva se extiende a todos los más vulnerables de nuestra sociedad: los nonatos, los enfermos, los ancianos y aquellos en situación de desamparo.
“La vida es sagrada, un regalo que no debemos destruir.”
(Papa Juan Pablo II)
¿Soluciones? No hay una solución fácil o mágica, pero debemos partir por recibir la invitación a reflexionar sobre los límites de nuestras libertades y el verdadero significado de la compasión.
Quizás atender más las causas que solo poner paño frío con leyes de “Pan y Circo” que se focalizan en las consecuencias… Esto parte fomentar una cultura desde edades tempranas por la responsabilidad afectiva de cada individuo consigo mismo y desde ahí hacia su prójimo, su sociedad.
Es como decirle a un hijo que haga lo que haga no importa porque para eso esta Papá o Mamá para solucionarlo y ese hijo se va formando en la creencia que tiene impunidad frente a sus actos, por ende, da lo mismo las consecuencias.
Ejemplo evidente de que será un adulto que no respetará los derechos humanos de su prójimo porque se percibe con un ser supremo, reproduciendo más individuos narcisistas. Por supuesto que hay situaciones especiales y uno debe aprender a utilizar el criterio y ser empáticos con el dolo ajeno.
Y siempre tendremos diferencias legítimas porque todos vemos, sentimos y vivimos la vida en base a nuestras concepciones y las experiencias que nos han ido forjando, pero es importante aprender a ser tolerantes y respetuosos con el otro.
Sin duda, no se trata de quien es dueño de la verdad, o de una lucha de egos, esto transciende colores políticos, etnias, religiones, etc. y es más grande que todo… son nuestros VALORES… y no necesitamos creer en Dios para practicar dichos valores en el día a día porque los valores son transversales a todo, ellos nos abren paso a la nobleza, la compasión, al amor propio, al amor hacia la familia y al prójimo… Por eso es vital en una sociedad que dice practicar la democracia que existan voces que defiendan los valores, la ética, la integridad, la probidad. Dejemos de normalizar “la gente es así” la gente es mala” y dejemos de vivir a la defensiva porque eso solo nos sigue enfermando más nuestra salud mental y física… Sé firmemente que todas las personas necesitan amor para ser sanados, aunque no quieran admitirlo… te dejo un bello desafío… hoy agradece por una cosa, regala una sonrisa y practica la escucha activa.
Me despido con un pedido especial: por una sociedad más empática. Porque al final del día, una sociedad que no protege la vida en su forma más vulnerable corre el riesgo de perder su propia humanidad.
“La civilización se mide por su respeto a la vida.” (Mahatma Gandhi)
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