Chillán

Alcalde apunta a Carabineros: “bajo amenazas” aceptaron comercio ilegal en Fiesta de la Longaniza

La Fiesta de la Longaniza 2025 en Chillán cerró con cifras récord de asistencia y ventas, pero también con una fuerte controversia: la instalación de los denominados toldos azules, puestos ambulantes que se instalaron en el Paseo Arauco sin autorización formal.

El alcalde Camilo Benavente explicó que la situación fue compleja de manejar y que la autorización para su instalación se adoptó tras conversaciones con Carabineros y bajo un clima de amenazas por parte de los vendedores. “A sugerencia de Carabineros, después de dos retiros, se tomó la decisión de permitir la instalación porque había personas que venían de afuera con una condición delictual y era complejo llegar a un acuerdo. Si se forzaba más la situación, podía derivar en un problema grave de seguridad”, señaló.

El edil agregó que, pese a los esfuerzos municipales y de Carabineros, hubo sectores del perímetro de seguridad que fueron copados por este comercio ambulante, lo que evidenció la dificultad de controlar una práctica que también afecta a otras ciudades del país.

Desde el mundo gremial, la reacción fue inmediata. La Federación del Comercio y el Turismo de Ñuble (Fedecomtur) calificó lo sucedido como una “claudicación municipal” y advirtió que lo ocurrido en Chillán sienta un mal precedente para la región. “Estos toldos fueron retirados no solo una vez, sino dos veces, y la tercera vez la Municipalidad los autorizó. Esta claudicación municipal sienta un grave precedente para las otras comunas de Ñuble”, señalaron en un comunicado.

Los gremios agrupados en Fedecomtur —entre ellos las cámaras de comercio de Chillán, Quillón, San Carlos, Coihueco, Pinto, Yungay, Cobquecura, Bulnes, San Ignacio, El Carmen y San Nicolás, además de asociaciones gastronómicas y de turismo— acusaron que el retiro de los vendedores ilegales en Santiago ha generado un desplazamiento de este comercio hacia regiones, situación que estaría comenzando a repetirse en Ñuble. “Con el comercio callejero ilegal sucede lo mismo: no se puede en Santiago, vamos a regiones”, advirtieron.

Aunque la municipalidad destacó el positivo balance del evento, con 200 mil asistentes en tres días y ventas estimadas en 2 millones de dólares, la polémica por los toldos azules se convirtió en la principal sombra de la fiesta, instalando el debate sobre cómo compatibilizar la seguridad, el orden y la formalidad en uno de los eventos más masivos del sur de Chile.

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