Madre fallece de forma misteriosa y la devuelven sin su corazón
Lo que prometía ser unas vacaciones familiares en Turquía se transformó en una pesadilla para la familia de Beth Martin, una madre británica de 28 años que falleció repentinamente apenas un día después de su llegada al país. La joven, originaria de Portsmouth, había viajado con su esposo Luke y sus dos hijos pequeños, pero terminó internada de urgencia en un hospital tras sentirse mal durante el vuelo.
Según el testimonio de la familia, Beth comenzó con malestares estomacales durante el trayecto aéreo. Ya en tierra, su estado empeoró rápidamente hasta volverse “delirante”, lo que obligó a trasladarla a un centro asistencial en Estambul. Pese a los esfuerzos médicos, falleció el martes 29 de abril sin que se lograra establecer una causa clara de muerte.
El caso ha generado profunda consternación tanto por el trato recibido en Turquía como por las graves irregularidades posteriores. La familia denunció que Beth fue sometida a procedimientos invasivos sin información clara y que su esposo fue impedido de verla mientras estaba en cuidados intensivos. Peor aún: mientras ella aún permanecía conectada a soporte vital, la policía notificó a su marido que era sospechoso de haberla envenenado.
A eso se suman las denuncias de falta de cooperación del hospital público con la aseguradora para trasladar a Beth a un centro privado. Pese a que su marido informó desde el inicio que Beth era alérgica a la penicilina, el equipo médico pareció no tener registro de ello. Horas más tarde, la joven falleció oficialmente.
Pero la pesadilla no terminó ahí. A su regreso al Reino Unido, el cuerpo fue sometido a una autopsia que reveló una impactante omisión: su corazón había sido retirado sin autorización de la familia.
La situación ha generado indignación. “Invadieron su cuerpo, se llevaron su corazón y no dieron explicaciones”, denunció Robert Hammond, amigo cercano de la familia, quien impulsó una campaña solidaria que ya ha recaudado más de 150 mil libras esterlinas para cubrir los gastos médicos, legales y de repatriación.
La familia enfrenta ahora una espera de seis meses para que se realice una investigación forense en el Reino Unido, mientras las autoridades turcas iniciaron una pesquisa por presunta negligencia médica. En tanto, el Ministerio de Relaciones Exteriores británico confirmó que está entregando apoyo consular a los deudos.
Los cercanos a Beth han jurado no descansar hasta obtener respuestas claras. “No vamos a permitir que esto quede así. Vamos a llegar al fondo y exigir respeto por su dignidad y su vida”, aseguraron.
