La tuberculosis (TBC) ha encendido las alertas en la cárcel de Chillán, donde se han registrado cinco casos positivos y un fallecido en lo que va del año.
La enfermedad, altamente contagiosa, afecta principalmente los pulmones y se transmite a través del aire cuando una persona infectada tose, estornuda o habla.
El teniente coronel Fernando Sanhueza, alcaide del recinto, señaló que la presencia de tuberculosis es un tema que “preocupa bastante”, por lo que están en permanente contacto con el equipo del Cesfam Violeta Parra para controlar la situación.
Sin embargo, un sexto caso encendió las alarmas. Se trató de un interno que presentó síntomas en la enfermería del penal y fue trasladado al hospital, donde finalmente falleció.
Según Sanhueza, la enfermedad suele detectarse en personas recién ingresadas al recinto, lo que refuerza la necesidad de realizar controles preventivos y diagnósticos oportunos.
En Chile, la tuberculosis es abordada mediante el Programa de Control y Eliminación de la Tuberculosis (PROCET), dependiente del Ministerio de Salud.
Aunque no existe una ley específica para su control, este programa establece medidas de prevención, diagnóstico y tratamiento para reducir su impacto en la población, especialmente en grupos de riesgo como personas privadas de libertad.
Las autoridades penitenciarias aseguran que seguirán reforzando las estrategias sanitarias dentro del penal para evitar nuevos brotes de la enfermedad, cuyo tratamiento es gratuito en el sistema de salud público.
