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Viña 2025: Lo bueno, lo malo y lo feo del festival más importante de Chile

Tras seis noches de música, humor y emociones, el Festival de Viña del Mar 2025 llegó a su fin, dejando momentos memorables y otros que pasaron sin pena ni gloria.

Mega y la productora Bizarro apostaron por una parrilla segura con artistas de renombre, aunque el evento no estuvo exento de polémicas.

Lo bueno: el humor chileno brilla con fuerza
El stand-up comedy nacional vivió una gran racha con las presentaciones de Edo Caroe y Pedro Ruminot. Caroe volvió a la Quinta Vergara con una rutina madura y afilada, que no estuvo exenta de controversia política.

Por su parte, Ruminot cerró la comedia del festival con una presentación sólida y cercana, sacando carcajadas con su estilo de humor cotidiano. Su desempeño fue tan aplaudido que incluso se pidió la gaviota de platino para él.

Otro punto a destacar fue el regreso del rock con Incubus y The Cult, cumpliendo con el anhelo de los fanáticos que pedían más variedad en los géneros musicales.

Lo malo: un festival sin shows para la historia
A pesar de una ejecución correcta, Viña 2025 careció de un espectáculo musical que quedara en la memoria colectiva. No hubo un momento icónico como el de Andrea Bocelli en 2024 o el de Jamiroquai en 2018. Aunque la producción cumplió, la vara puede subir para el próximo año.

Lo feo: la polémica de George Harris y el público
La peor controversia del festival la protagonizó el comediante George Harris, quien abandonó el país asegurando haber sido víctima de xenofobia tras ser pifiado en su rutina.

Mientras el público chileno defendió las críticas argumentando la baja calidad del show, el escándalo escaló a nivel internacional. Un claro recordatorio de que el humor en Viña debe adaptarse a la audiencia local.

Viña 2025 cerró con un balance mixto: grandes momentos para el humor, una selección musical sin sorpresas y una polémica que opacó el cierre. Ahora, todas las miradas apuntan a lo que traerá la edición 2026.

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