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Gendarmes y Reos Operaban Red de Drogas Desde la Cárcel

Una investigación conjunta entre la Fiscalía Metropolitana Occidente y el OS9 de Carabineros ha revelado una compleja red de tráfico de armas y drogas operada desde las cárceles de Santiago 1, en la región Metropolitana, y Huachalalume, en Coquimbo. La operación ha llevado a la detención de varios reos y gendarmes involucrados en estos delitos.

El Ministerio Público presentó pruebas contundentes, incluyendo conversaciones telefónicas entre los imputados. En una de estas grabaciones, se escucha a uno de los reclusos diciendo: “Por la 17 y 23 (calibre de armas) quieren cinco lucas ($5 millones), ‘parientito’, así, tal cual como vienen, con tambores y toda la chu… Y la que está (en) la foto y el video… en cuatro lucas me sale esa Glock (pistola)”.

La investigación también reveló que esta red no es un caso aislado, ya que la Fiscalía Nacional ha encargado al jefe regional metropolitano Occidente, Marcos Pastén, abrir un “foco investigativo” que abarca 11 casos adicionales de características similares. Esta medida se debe a la “información residual en las pesquisas que pueden generar nuevas investigaciones”, según explicó El Mercurio.

La decisión del gobierno de ampliar el recinto penal Santiago 1 busca separar a los internos de mayor peligrosidad, pertenecientes a bandas de crimen organizado, de aquellos que han cometido delitos menores. También se busca endurecer las herramientas para bloquear la comunicación de estos individuos con el exterior y mejorar la vigilancia interna.

La investigación estableció que desde Santiago 1 y la Ex-Penitenciaría, algunos reos ofrecían armamento de distintos calibres, incluso de guerra, y municiones a través de videos. El foco investigativo, denominado “Trinchera”, identificó al imputado Marcos Morales, alias el “Chupadeo”, como un privado de libertad que realizaba compras de munición y granadas, sirviendo de nexo para “El Pariente” (Bernardo Valdivieso), quien difundía fotografías de armamentos.

Además de la venta de armas, se descubrió un esquema de tráfico de drogas dentro de las cárceles. Los reos utilizaban teléfonos móviles para realizar ofertas de armamentos y drogas mediante WhatsApp, enviando fotos y videos para fijar precios. Los pagos se realizaban a través de transferencias bancarias a personas cercanas a los imputados, quienes luego coordinaban la entrega y recepción de las mercancías.

La investigación también implicó a gendarmes en la cárcel de La Serena, quienes, a cambio de dinero, prestaban protección y facilitaban el ingreso de teléfonos celulares, pese a la implementación de inhibidores. Nueve gendarmes, ocho de ellos activos, fueron formalizados, junto con cinco internos que están en prisión preventiva anticipada.

Este caso resalta la necesidad urgente de mejorar las medidas de seguridad y control en las cárceles chilenas para prevenir la operación de redes criminales desde el interior de los recintos penitenciarios.

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